Un antiguo imperio

En la tradición del pequeño pueblo costero de Arteal, se cuentan viejas historias sobre un antiguo imperio que, desde la isla Roja —hoy el archipiélago Rojo—, extendió su poder hasta las costas del continente de Elyssia.

Este imperio no solo dominaba los secretos arcanos, sino que había encontrado en la sangre su mayor fuente de poder. Sus hechiceros, maestros en la magia de sangre, superaban ampliamente en conocimientos a los reinos vecinos. Sin embargo, lo que realmente les otorgaba su fuerza era un oscuro secreto que guardaban celosamente.

El expansionismo del imperio no pasó desapercibido, y ante la creciente amenaza en sus costas, los reinos de Elyssia formaron una frágil coalición. El objetivo era claro: detener al invasor antes de que se expandiera aún más. Aunque los ejércitos del imperio eran poderosos en lo arcano, sus soldados no pudieron enfrentarse al abrumador número de la fuerza militar conjunta de los reinos. La balanza se inclinó finalmente a favor de la coalición.

Pero la coalición no solo buscaba la victoria militar. Deseaban desentrañar los secretos del poder del imperio caído. Asolaron sus territorios en busca de conocimiento, torturaron a sus prisioneros en un intento desesperado por extraerles la verdad, pero todo fue en vano. El oscuro secreto que otorgaba su fuerza permaneció oculto.

En medio de esta devastación, el volcán de la isla Roja, la sede de su poder, entró en una violenta erupción. En un cataclismo de lava y ceniza, borró todo rastro de lo que alguna vez fue el gran imperio. Los rituales profanos descubiertos en las costas de Elyssia y en la propia isla Roja, sembraron tal temor en los corazones de los vencedores que decidieron eliminar todo registro histórico de la existencia de aquel oscuro imperio. Así comenzó una nueva era, una donde la magia fue vista con recelo y la magia de sangre, en particular, fue prohibida bajo pena de muerte.
Sin embargo, los rumores y leyendas sobre los secretos del imperio perduran en el tiempo, como ecos sombríos que aún resuenan en las costas de Arteal.

EL AUGE DE LA ALQUIMIA Y LA CAZA DE MAGOS

En Elyssia, los reinos, marcados por el trauma de aquella fatídica guerra, desarrollaron diferentes opiniones hacia la magia. Algunos reinos la prohibieron por completo, mientras que otros decidieron controlarla, imponiendo severas restricciones. En la mayoría de las tierras, la magia fue percibida como algo maligno que necesita ser atado y controlado, lo que obligó a muchos magos a vivir en la clandestinidad.

Fue en este clima de persecución donde la alquimia, vista previamente como una ciencia menor, empezó a ganar fuerza. Lo que en otro tiempo fue objeto de burla por sus efectos impredecibles, comenzó a ser respetado cuando los alquimistas demostraron que podían replicar los mismos efectos que la magia sin depender de lo arcano. Este avance cambió el equilibrio de poder. Los magos que antes podían vivir en secreto ahora eran cazados, considerados como una amenaza para el nuevo orden que se estaba fraguando.

Los reinos no tardaron en establecer redes de pacificadores, cazadores de magos e inquisidores, soldados entrenados para rastrear y erradicar a los lanzadores de conjuros. En respuesta, los magos formaron sociedades secretas, desarrollando nuevas formas de esconder su poder, encapsulando conjuros en forma de pociones o artefactos alquímicos. El juego del gato y el ratón había comenzado, y los magos tenían cierta ventaja, tanta que incluso pudieron liberar a varios de sus compañeros capturados gracias al haber encontrado nuevas formas de eludir a sus cazadores.

El descubrimiento de los magos de sangre.

Sin embargo, todo cambió cuando un grupo de pacificadores descubrió, en las tierras del norte, un enclave de magos de sangre. Estos magos eran descendientes directos del antiguo imperio, y durante generaciones habían pasado en secreto los oscuros conocimientos de sus ancestros. La noticia corrió como la pólvora por todo Elyssia, provocando pánico y nuevas medidas extremas en los reinos.

Mientras la mayoría de las naciones aumentaban sus esfuerzos por eliminar cualquier vestigio de magia, Thalentis, un reino que aún respetaba a los magos, tomó una dirección diferente. Aunque en el pasado Thalentis había sido un refugio para los magos perseguidos, ahora, bajo presión, comenzaron a censar a los lanzadores de conjuros, temiendo una invasión de refugiados practicantes de magia.

Los magos, viéndose nuevamente acorralados, comenzaron a dispersarse por todo Elyssia, buscando nuevos refugios en las profundidades de los bosques, en las montañas o incluso en otros planos de existencia. Aunque lograron crear una red de escondites y rutas secretas, los inquisidores seguían su rastro de cerca, lo que provocaba una continua lucha por la supervivencia.